
'Érase una vez en Hollywood' ha sido sin duda una de las películas más esperadas de este año, especialmente por los aficionados del polémico director y guionista Quentin Tarantino. Sus películas siempre han sido sorprendentes, y de nuevo es el caso, aunque esta vez sea por un cambio (o puede que una evolución) en el tono de sus películas. La obra en cuestión ha conseguido algo inesperado al contar con un estilo más lento, e incluso sobrio, al que estamos acostumbrados en su cine. No es que sus otras películas sean siempre frenéticas, ya que Tarantino no le tiene miedo a escribir escenas de más de diez y quince minutos de duración, pero normalmente cuentan con un montaje rápido, diálogos chispeantes y música extradiegética para agilizar las escenas. Pero no, Érase una vez en Hollywood (a la que me referiré como 'EH'), emplea planos largos, evitando los cortes cuando no son completamente necesarios; música principalmente diegética, aunque no descarto que lo fuese en su totalidad porque al ser la primera vez que veía la película no estaba fijándome específicamente en la banda sonora; un montaje más lento que da lugar a una mayor reflexión, tanto por parte de la audiencia como de los personajes; y a pesar de los momentos cómicos, en general un tono más serio que crea una atmósfera que probablemente nadie esperaba encontrar en la película.
Como han comentado algunos críticos, esta se trata de la que podría ser su película más personal, y puede que esa sea la razón por la que ha abordado el tema con una mayor madurez, creando una obra rebosante de matices y sutilezas. Por supuesto, no renuncia a sus habituales referencias a la cultura popular, y al estar la película ambientada en el Hollywood de finales los años 60 (época en la que creció Tarantino), hay muchos guiños a películas, actores, directores, e incluso localizaciones reales de la época. Se ha dicho también, quizás de manera excesiva, que esta es su carta de amor al cine, pero al igual que EH, lo han sido todas sus obras anteriores. Esta última va más allá y rinde homenaje a todas la personas que han trabajado o han querido trabajar en la industria. Los personajes representan todas las ilusiones y frustraciones que él mismo posiblemente haya sentido en distintos momentos de su vida, por lo que estos sentimientos llegan al espectador con una gran sinceridad.
Le recomendaría a cualquier persona que no la haya visto pero que planee hacerlo, que antes de ello se informe sobre Charles Manson, su clan, y la relación que estos tienen con la actriz Sharon Tate, uno de los personajes clave de la película. Se podría pensar que esto va a arruinar la experiencia de ver la película al desvelar parte de la trama, pero EH está realizada tomando como un supuesto que la audiencia sabe lo que ocurrió en relación con los personajes nombrados. Yo mismo pensaba que los espectadores que no conociesen nada tendrían la ventaja de entrar sin ideas preconcebidas sobre la trama, pero puedo asegurar que la experiencia es mucho mejor sabiendo, aunque sea por encima, quienes son y qué ocurrió.
Por cierto, merece la pena quedarse para ver una escena post-créditos.
AVISO: Spoilers a continuación, sobre el desarrollo y final de la película.